viernes, 28 de abril de 2017

Danza

Cuando vuelvan las hadas, cuando entre las grietas de los ataúdes empiece a florecer el verde, cuando en los rincones oscuros se prendan velas, cuando en los cementerios se celebre la misa de todos los santos, cuando los barcos en altamar traigan pescado fresco a los puertos. Cuando los cantos, cuando las flores, cuando la brisa, cuando las olas. 

Ven a por mi. 

Ven a recoger los despojos de la esperanza.
Las ilusiones arrastradas por el fango. 
Pídele al mar que se trague las anclas. 
Mi esqueleto aún vive y, aún enclenque, se mueve. 

No siento, es cierto, las ganas de antaño, la alegría que me volaba, el alma contenta, los dientes venciendo, la garganta cantando por las mañanas. 
No siento, es cierto, el ruiseñor dentro. 

Pero ven a por mi en aquel entonces. 
La vida es la misma y, aún tenue, siempre aparece. 

martes, 25 de abril de 2017

Vueltas

Tener como corazón una apisonadora, arrebatarte el sosiego, aniquilarte. 
Como los amores de los libros, de los putos cuentos que nos contaron de pequeños. 
Despertarte de entre los muertos. 
Derrumbar las manías, los quehaceres, la rutina de siempre.


Y ahora. 
Ahora hay dos zombis. 
El mismo muerto de antes malviviendo. 
Y lo que fue una mujer viva sobreviviendo. 




El olvido y los suburbios

Anoche, debajo de las sábanas, se me apareció el olvido. 

El color gris oscuro casi negro alrededor de la almohada. Todo tan fúnebre, tan caótico. Tanto ruido silenciándose. Anoche, en la penumbra de la experiencia, vino a quedarse tu olvido. Los accidentes, el entierro, un tanatorio abierto todos los días del año para corazones calcinados. Ya no sabes de recuerdos. Ya no sabes de llantos.  

Y me dormí ahí, en las afueras de ti.  




A las cinco y cuarenta y seis entró un email. Amanecer es el título que el de Los Planetas le puso a la jodida canción que me has enviado. 

Y lo de anoche deja de ser verdad. 
Y el olvido vuelve a esfumarse.


jueves, 20 de abril de 2017

Putadas

Y una vez que hayas encontrado la capacidad de tu corazón para amar, para sentir, para vivir, una vez que des con una medida específica, sólo tuya, propia, íntima y personal... Si has tenido la suerte de ensanchar el alma, las ganas, el interés. Si se te han caído los tejados que sustentaban tu mundo, tu comodidad y todas tus otras mierdas diarias...
Ten por seguro que allá, en todo el futuro que espera ser pisado por tus pies, no habrá nada que pueda aniquilar, sustituir, destrozar esa sensación.

Y así, en lo que suena bonito, hermoso y mágico, también hallarás la pena. De no poder, de no llegar, de no saber, de no gozar, de no sentirte plena, de querer pero saber que no, de intentarlo pero saber que no, de probar pero saber que no. 

Porque los amores con mayúsculas y con luces de neón que dejaron en tu pasado tantas cicatrices, tantos buenos ratos (o créeme, incluso malos), tanto esfuerzo, tanto desasosiego, tanto llanto volarán sobre los abrazos que vas dando, se pasearán entre las piernas que ahora has decidido abrir. 

Me la suda, a decir verdad, que su amor no llegara ni a rozar las tapas de los tacones de lo que yo sentí, pero fui yo la que lo sentí. Y ya no sirve ni vale ni convence ni llena ni llega cualquier cosa que sea menos cosa que eso. 


martes, 28 de marzo de 2017

Desaparece

Por dios, lárgate de aquí de una vez.
Si vas a estar siempre, si es imposible olvidar, si permanecerás.
Si total, tienes el hueco, el cielo, el paladar, las alfombras, la chimenea, los rincones.

Lárgate de aquí de una vez.
De este otro lado del mundo, de la realidad.
Vete.
Deja que me paseen otros dedos, que me abrace a otro barco, que llegue a otro puerto.

Lárgate de aquí de una vez.
Si ya no me acuerdo de ti... por qué no puedo olvidarte?