viernes, 16 de octubre de 2020

Las despedidas ya no dejan ni una sola huella

 En medio del camino dimos contra el olvido, nos cogió de sorpresa, por la espalda, nos amenazaba cada semana cuando nos alejábamos tanto de lunes a siete lunes bisiestos. 

Era bonito. Eran tan bonitos los encuentros cuando nos entregábamos, ¿recuerdas? No, no recuerdas nada porque de eso precisamente te hablaba, del olvido al que, sin querer, nos sometimos. Te tocó esta vez llegar el primero, como tantas otras veces, al extraño adiós que tantas veces nos dijimos. 

También ahora será diferente aunque todo se parezca, dos almas queriendo tan distinto que ninguna de las dos lo entiende. Ya no tengo ganas. También me olvidé de cómo se baila sola cuando de vez en cuando estás acompañada. 

Nunca fueron los días sin vernos. Siempre ha sido lo de darme entera y no a trocitos. Aunque sea un instante, aunque sea una hora. Ser completa. Y ya sé yo que a ti esas mierdas no te interesan, que en todos los otros mundos te despliegas y en el nuestro no sabías ni quién eras. 

Otro adióstaluego. Hasta la próxima. Cuando ya no sea el recuerdo lo que rescatemos y sí cualquier otro nuevo ahora. 



1 comentario:

José A. García dijo...

Es difícil acostumbrarse a la compañía cuando ya sabemos hacerlo todo solos, como ese bailar que mencionás como al pasar, pero que significa tanto.

Slaudos,

J.