Ahora es la mente la que va a remolque de lo que ocurre, llega después, cuando ya he rebasado la línea de meta, llámale presente, ahora, este momento, lo que cojones esté pasando.
Un montón de años y casi diría vidas enteras, la vida transcurría detrás de ella, me adelantaba a acontecimientos, hechos, sucesos. La realidad, en su inmenso despliegue, apenas era sentida, se me adelantaban las ideas; planes, deseos, lo que quiero que pase, lo que me falta, lo que no tengo, lo bien que estaría yo si, hay que ver qué mal, los agujeros, qué bien estaría yo si.
Cuando el abanico de verdad explotaba en el centro, justo enfrente de mis narices, toda yo era un decorado en el que ya no encajaban ni pájaros, ni te quieros, ni el amanecer del que hablan los poemas ni el inicio de la mejor canción de todas las canciones. Iba la mente delante de la vida reduciendo esta a un pobre resultado en el torneo de las cosas buenas. Merecer, esperar, confiar, tengo derecho a, esto debería ser así y esto asá. Como meter todo el puto cielo que ves cuando miras las estrellas desde la casa de campo de tus padres en el agujerito de un embudo fabricado por un humano limitado. Así es la mente a veces, dueña y señora de los hechos, mera espectadora del milagro y sin embargo queriendo llevar las riendas a su antojo.
El carro a sus anchas (flores creciendo, agua brotando, caricias de vez en cuando, mi sobrino transformándose, las sombras, acuarelas, la voz de mis amigos, las croquetas, esa conversación...) y la absurda idea de que hay alguien llevándolo.
Ahora que hay silencio, ahora que la lentitud, ahora que la calma no me deja estrellarme en los muros que yo sola creaba, ahora que ni castillos en el aire ni expectativas desmesuradas (ni de las otras), se parece la vida a las laderas verdes que debe haber en alguna foto de google. Soy la aventurera que se sorprende al asomarme a lo que se va creando. Le doy la forma que quiero un instante después de que haya pasado. Es lo más parecido a la libertad de la que hablo cuando hablo de ir hacia dentro y descubrir que solo soy percepción y un poquito después, la conciencia que lo experimenta.
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