sábado, 29 de agosto de 2020

La sabiduría de la inseguridad

 Bendecir lo que es, atravesar el plano real de la existencia. Despojarse de las motas de polvo que se te meten en los ojos cuando hay viento. Bendecir lo que está y permanece en constante cambio. Las ganas de vernos, mañana ya no, el impulso veraz de apretarnos bien fuerte, el desapego de dos solitarios que aman volar libres. 

Bendecir lo que aparece, lo que sucede, relacionarnos así, ahora así, ahora ya veremos. La electricidad de las células buscándose, el amor surgiendo, no atar nada, no hacer planes, no contener el espacio que nos cobija fingiendo unas velas ahogándose en una sola dirección. 

Lo que es. Tan solo era eso. Un pensamiento y después otro anunciando un caos que se aleja de la verdad. Es que yo quiero, es que yo necesito, es que a mí me gusta. Observar el deseo de seguridad que nos marea convirtiendo la vida en una batalla de absurdos.

Bendecir lo que es. Y ahora mismo te quiero. Ahora ya no. 

1 comentario:

José A. García dijo...

Como los pétalos de una margarita infinita...

Saludos,

J.