lunes, 17 de febrero de 2020

Cómplices

Cómplices en medio de la ciudad, cómplices que ansiamos mirarnos y relajar el vértigo que dan las afueras, la tempestad de los quehaceres constantes. Cómplices para hablar de lo que nos habita y nos revienta y nos hunde y nos aleja. Buscar cómplices desde el madrugar hasta el trasnochar. Buscar eso y encontrar series de televisión, debates que se despliegan en los bares, blancos o negros, yo creo en esto, esta es mi opinión. 

Cómplices para mirarnos y entendernos y comprender la pérdida del otro. Voy a ir al psicólogo estos días, digo, cuando me de cita, porque... Y encontrar prensa y qué decías del precio de las berenjenas y qué calor hace hoy, los almendros ya revientan. 

Y la que revienta soy yo y echo de menos el calor y la comprensión. Echo de menos un cómo estás real. Cómplices de los que se ven y se escuchan. De los otros voy servida. Ayer alguien me miró de esa forma que yo quiero. Luego era mentira, le esperaban en casa, cómo no. Y gran parte del mundo es fea desde este rincón. 

Pero luego están los cómplices de la verdad, aunque esta sea la mayor mierda del mundo mundial, la verdad de dentro, este hastío pasajero de hoy como una crisis duradera como las alegrías que necesito contar. Un cómo estás, tocarnos, abrazarnos con sinceridad. Somos pocos, estamos demasiado escondidos, quizá. O no. A veces pienso que eso es lo que me he contado para no morirme de asquerosidad. 

1 comentario:

José A. García dijo...

¿Sólo seremos cómplices los dos?

Saludos,

J.

Pd: Aclaro, no lo digo por mí, sino por la canción.