Y entré allí,
en el túnel del tiempo,
en las entrañas del vértigo,
en el océano,
en el declive.
Entré allí deshaciendo virtudes
y otros restos,
los escombros de lo que fui,
de lo que soy
y qué poco me importa lo que seré.
Entré allí,
a despojarme de ideas.
A derribar fronteras.
Entré para desintegrarme.
Para olvidarme,
para renacer,
para ser más ancho,
más esbelto.
Más hombre.
Hacer el amor, le llaman algunos.
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