miércoles, 6 de junio de 2018

En el espejo se veía todo


Siempre ha sido esa la verdad más verdad de todas las apariencias verdaderas. 
Que somos el todo mucho antes de ir buscando las partes. Que somos la inmensidad misma creyendo no serlo, jugando a despedazarnos en trocitos de yeso, de estiércol, de almendras, de besos. 
Desmigándonos en millones de perlas dentro de la cabeza rígida de un alfiler de carne y huesos. 


Siempre lo he sabido, aunque no siempre lo recordase. 

Nos confunde el humo espeso, los seres humanos más densos, la forma que adquiere el paso en elste milagroso paseo. Pedir aquello que olvidamos tener. Pedir el amor que creemos que nos falta. Llorar con sonoros golpes de pecho. Muy rendidos, muy perdidos, muy abandonados. 

Siempre somos el sol. Y luego las nubes en medio. Siempre tengo el amor que me desborda. Y luego los corazones en los que me vierto esperando que broten gigantes chorros de agua donde beber sedienta. Esa mentira es la que acaba con lo más verdadero. Creer que ese agua ajena va a calmar la sed interna. 
Cuando también esa sed es la mentira más mentira de todas las falsas apariencias. 


1 comentario:

Laura dijo...

que gran verdad... saludos