domingo, 18 de febrero de 2018

Hay un herido en la sala

Lo malo de los que abandonan es que pronto olvidan que lo hicieron.
Luego vuelven y mirándote las heridas dicen: !ah!, ¿pero no te habías curado?
Lo malo de los que abandonan es que, nosotros, los perritos sin dueño, aún confiamos en ellos. Que un día, y luego otro y después y luego, van por fin a querernos nuevos, limpios, frescos.

Porque hay quienes sí lo hicieron, quienes lamieron lo que aún nos sangraba, y dieron pomada y besos, y nos abastecieron de algodones con aceite y ternura y alma.
Porque así lo haríamos nosotros, abrazar largo, lento, denso, hablar del amor, hacer el amor, sentir el amor, dar de beber amor al que una vez estuvo seco.
Porque rescataríamos de todos los infiernos al quemado, aún abrasándonos nosotros. Lo haríamos. Lo haríamos, sin duda lo haríamos. 

Pero lo malo es que no todos los que abandonaron sintieron alguna vez el desamparo que supone estar al otro lado. Y eso es lo que hace que a los perritos sin dueño nos sigan lastimando.

1 comentario:

Bubo dijo...

Muy mala memoria tienen los que abandonan pronto.