jueves, 12 de octubre de 2017

Telarañas

De aquel amor tan grande y hermoso. 
De aquel amor tan entrega, tan soytuya, tan si envejezco alguna vez, que sea contigo. 
De aquel amor, con el pensamiento, la emoción y las canciones. 
De aquel amor, ya sabes, tan nunca jamás, tan para siempre. 
De aquel amor tan solitario, tan individual. 
De aquel amor que sólo sabe quien lo tiene. 

De aquello, de la cárcel, de la cueva, de los escondites. 
De aquello, de no ser sincero, de no saber qué era el respeto. 
De aquello, del lastre, del peso, de las suelas pegadas al suelo. 

Se me ha quedado esto. 
Unas alas. 
Las tripas por fuera. 
El rocío. 
La receta de antidepresivos en el monedero.
Amar las tardes. 
Echar de menos.
La vía láctea entre las tetas. 
Un agujero muy negro. 
Unas alas. De nuevo. 
Un entierro. 

De aquel amor, de aquello, se me ha quedado esto. 
Un poema que no termina, 
que no empieza, 
que siempre está en medio de todo lo que emprendo. 





1 comentario:

Bubo dijo...

Siempre es mejor algo que nada. (Bueno... quizá no siempre pero creo que en este caso si.)