martes, 1 de agosto de 2017

Debe ser esto a lo que llamamos locura

Y también es mentira que en el fondo de los fondos te quiera como siempre te he amado
Son mentira las películas que me invento, los finales, los comienzos. Viajar y volver para volver a moverme de nuevo.  
Me pregunto si es ésto lo primero que ven los locos antes de ser diagnosticados. Si bordean este abismo de cuerdas en la mente como tirolinas afiladas en medio de la yugular. 
Detrás de la tormenta llega la calma, como si el sosiego fuese mejor que el tormento. Y al revés. 

He perdido cualquier resquicio de control, de sentido común. El único sentido que observo es tan individual como solitario. Estoy infinitamente perdida entre todas las escenas que he creado con el pensamiento. 

Menos mal que nadie viene a leer esto. Los pájaros saliendo desbocados de la cabeza revoloteando el salón y el monitor y el sofá donde hace un momento pedía, no sé a quién, que me sacara del mimisma en el que no me encuentro. 

He leído acerca del ruido en los cines que te saca de la película que estás viendo. Eso es lo que, a veces, siento. Algo me saca de la película y no me estoy mojando, ni llorando, ni riendo, ni yendo ni viniendo de ninguna parte. 

En mi peli lo de amarte fue lo que siempre me anclaba a la pantalla. Conseguir que me quisieras el destino. En ese absurdo argumento he pasado los últimos no sé cuántos años. Y ahora, en este preciso momento, me doy cuenta de que tanto llegar al destino como no conseguirlo, iban a dejar en mi esta extraña sensación de trastorno y desquicio. 

¿Acaso puede este personaje inventar las escenas de la película? O todo me sucede como le suceden a los árboles las estaciones y a las aves el plumaje y a las serpientes el cambio de pieles. Y aún así saber que la que hace las preguntas es el mismo personaje que se contesta o que duda o que dice no soportar la incertidumbre y la inestabilidad. 


Bienvenidos los locos que advierten su locura 
y aún así no agonizan.