miércoles, 12 de julio de 2017

Tan pequeña como el todo

Dices: 'Estoy en medio de la vida', como si esto fuese un recorrido con principio y final y hubieras decidido tú cuándo sí y cuándo ya no. 

Tal vez no estés en medio y sí casi casi al final. 
Que mañana un autobús, un cáncer terminal, una bacteria de las malas malísimas o pasado un huracán. 

En medio de ti, ese es el único lugar donde estás. En medio de la tristeza, de la alegría, de aquello que has decidido indagar. En medio de las personas, de los árboles, de los ruidos de la calle en esta siesta arrasándote de calor. 

Yo soy casi nada. La misma nada que tú. Una más. Una menos y nadie se percatará. Ni los libros de historia ni la mente de tu madre cuando a ella también la olviden los ojalá. 

Por eso, deja de enredar el hilo mental y súbete a las montaña con forma de tobogán. El descenso está servido precisamente para que puedas volver a subir. Y de nuevo empezar. Que la vida no es un ente separado de tus piernas de algodón, que la vida es esto que se escribe a sí misma en esta prosa tan sagrada como insignificante para lo que llamas corazón.


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