domingo, 9 de julio de 2017

Madrugar para vivir más

Qué tendrá que ver que tú me quieras para que yo te quiera. Qué tendrá que ver lo que opines, lo que pienses, lo que sientas para que a esta yo la traspasen las canciones de amor que nunca me cantaste. 

Qué tendrá que ver el tiempo, las distancias y lo lejos que andamos. De aquel destino, de aquellos sueños, de esta maldita tarde que no se parece al futuro que imaginábamos ayer. 

Qué tendrán que ver las horas, los kilómetros, este planeta u otro, la vida que dicen que hay después de la muerte y la reencarnación de los muertos en los que nos convertimos tú y yo. 

No va a cambiar, no se va a alterar; es la frase, la sentencia, la creencia, ya sabes, el mantra que se me aparece en los carteles carcomidos de la carretera: 'juntos, hubiésemos sido más felices'. 

Y así, con eso, sigo andando. Escribo poemas que no son poemas y abro cervezas que no llevan alcohol. Como esta vida que perdió la chispa, las ganas, la ilusión. 

Y en lo alto del agujero ya sé, por fin, que los sueños no sirven de nada si no los haces realidad. Y que por si acaso no se cumplen, es mejor no tenerlos que pasarte la vida en uno de ellos. 

Despertar.
Esa era la intención.

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