domingo, 9 de julio de 2017

Los demás

Necesitas a la gente.
Necesitas de los gestos, de las miradas, de las palabras.
Necesitas compartir lo que eres, lo que fuiste, aquello que, tal vez, serás.
Necesitas del contacto, de las manos, de los brazos que no saben abrazar.
Necesitas decirle que la quieres.
O que ya no.

Necesitas abrir más de una cerveza a la semana.
Gritar que ya no queda vino del bueno de verdad.
Necesitas enseñar lo que has escrito,
cantarle a alguien al oído.
Necesitas volver a amar.

Necesites que te pisen en un concierto,
cagarte en la madre los parió por fumar donde tú estás,
por no callar
y por hablarte mal.

Necesitas que te derriben la verdad,
que te destrocen los muros que creaste para protegerte de la realidad.
Necesitas el mar para salpicar a quien no se quiere mojar.
Que alguien te enseñe lo que para él es el equilibrio.
Las arenas movedizas, los laberintos.
Y cómo aprendieron a nadar.
Necesitas volver a amar.

Necesitas el tirón de orejas que sólo pueden darte los demás.
Bajarte del pedestal,
subirte a uno cuando no recuerdes tu bondad.
Salir de la cueva,
salir del abismo de la soledad.

No son todos los que están pero sí están entre los que son.

Necesitas volver a amar.
De verdad.

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