lunes, 10 de julio de 2017

Lo sé, pero no lo soy

Dónde fue a parar todo aquello que no. Todo lo que se soñó y no se consiguió.
Dónde están los hijos que quise tener, los viajes que quise compartir, Roma, La Toscana y los pueblos abandonados que quise fotografiar.
Dónde algunos destinos, dónde la meta de aquel camino.

Llegué a un mundo que me enseñó a desprestigiar mis sueños. A juzgarlos, a ejercer la orden de derribo incluso mucho antes de construirlos.

"Y si..."
Se oyen risas.

Antes, cuando llevaba las riendas del carruaje y nos dirigíamos a la tierra prometida, el corazón henchido de ganas y los ojitos llenos de chispas, todo era extraño. Y mejor.

Ahora, recién estrenada en el arte de no esperar, ando perdida en medio de lugares que resultan extraños. Tengo unas piernas que se mueven alrededor de humo. Y entre los latidos, en pequeñito, a veces se sigue colando el deseo de alcanzar algo que no siento.

Y de nuevo las risas.

De qué depende que tú puedas tatuarte en la frente 'el que la sigue la consigue' y yo, aquí, tan desolada, sólo pueda escribir que el futuro es un ente que jamás me preguntó cómo aparecerse.

Dónde fue a parar todo aquello que no.

Me gustaría ir allí, un rato, aunque sólo sea para decidir que prefiero volver a este lado a escribir que lo único que existe es el presente independiente y despojado de mis mil millones de deseos.

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