sábado, 3 de junio de 2017

Saber y ser

Ya sé que soy gilipollas. Ya sé que no lo consigo. Ya sé que blá blá blá. Ya sé que todos tenéis todos los secretos del universo para ser felices y vais por ahí montados en vuestros unicornios de colores. Sentados justo en lo alto del cuerno. Metidito por los rincones más oscuros de vuestro magnífico ser. Así podéis iluminaros, rozar el nirvana, sentir la liberación. 

Ya sé que hay una gilipollas en mi y que a través de ella voy mirando el mundo. Lo percibo así, tan vacío, tan sin sentido, tan absurdo. Luego la gilipollas se aparta un rato y puedo ver la hoja verde que ha brotado en la maceta de mi terraza cuando ya daba por muerta la planta. Y a mi padre preguntarme si he podido comprar la carne en el maradona y las puntillitas del huevo frito que acaba de prepararme mi madre. 

Pero sé que soy gilipollas y que me cargo los momentos a una velocidad de vértigo. Te destrozo el presente si me dejas hablarte un rato y te hundo en la más absoluta miseria si te cuento mis vacíos existenciales, mis preguntas, mis dónde, cuándo, por qué, mis cómo, mis por favor sácame de aquí

Sé que soy gilipollas y que lo voy a ser toda la puta vida. Y sé también que, detrás de esta yo tan agotada, tan cansada, tan harta de vivir, resuenan un montón de campanas llamadas Libertad López García, con el mismo número en el dni y con la misma cara que se me queda a mi cuando, por fin, me duermo. 

Ya sé que soy gilipollas. 
Pero una cosa es saberlo y otra serlo. 


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