lunes, 8 de mayo de 2017

Insistes una y otra vez

Y allí, en la butaca veinte de la fila nueve, volviste a destrozarme el corazón. 
Todo ensangrentado, un quichsshhshsh en medio del pecho, zas zas. Donde había un corazón bailando canciones, de repente, un muerto. 
Lloré tanto que se inundó el teatro. Todos estaban nadando mientras tarareaban los estribillos del puto Quique que siempre me recuerda a ti.  
'De haberlo sabido' le salía a Nina de en medio del alma.
Y yo allí, tan sola, tan triste, tan cansada. 

Cuando crees que todo está en su sitio, la cicatriz casi cerrada, alguna gota de infección controlada, ni rastro de sangre, ni rastro de dolores extraños. 
El pasado. 
Entonces... ahí, colándose entre los espasmos que siento cuando bailo, tú.
Tú otra puta vez. 
Tú. 
Con tu puta barba en Granada, con tus milimétricas uñas comidas, con tus vaqueros rotos, con tu cinturón de cuero desabrochado. Con todos los puñales que me has clavado. 
Y yo de felpudo, yo de lagarto, yo arrastrada, yo mendigando un mísero rato para amarnos. 

Pero volveré a ver a Quique cada vez que asome por el presente. Volveré a verlo. Ya no recuperaré lo que era mío, sus canciones, mis estribillos, mi horrible manera de cantar en la ducha. Volveremos a verlo, todas mis heridas y yo. Todas mis muertes y yo. Todas mis resurrecciones y yo. 
Sin ti contigo. Cabrón. 

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