viernes, 28 de abril de 2017

Danza

Cuando vuelvan las hadas, cuando entre las grietas de los ataúdes empiece a florecer el verde, cuando en los rincones oscuros se prendan velas, cuando en los cementerios se celebre la misa de todos los santos, cuando los barcos en altamar traigan pescado fresco a los puertos. Cuando los cantos, cuando las flores, cuando la brisa, cuando las olas. 

Ven a por mi. 

Ven a recoger los despojos de la esperanza.
Las ilusiones arrastradas por el fango. 
Pídele al mar que se trague las anclas. 
Mi esqueleto aún vive y, aún enclenque, se mueve. 

No siento, es cierto, las ganas de antaño, la alegría que me volaba, el alma contenta, los dientes venciendo, la garganta cantando por las mañanas. 
No siento, es cierto, el ruiseñor dentro. 

Pero ven a por mi en aquel entonces. 
La vida es la misma y, aún tenue, siempre aparece. 

1 comentario:

Miguel Esteban Martínez García dijo...

Que no haya rosa sin espina, ni rosa sin cruz llora la emoción de belleza desplegada que no hace sombra, es todo lo dicho tu palabra GRACIAS.