lunes, 6 de febrero de 2017

Informe de alta

Me apetecen caricias. Y no son las tuyas.
¿Qué te parece? ¿No es fascinante que tus manos no sean el puto firmamento? ¿Ni horizonte ni paisaje ni los cutrepoemas de amor que te escribía con estos deditos de limón?
Para mi lo es.
Fascinante.
Haber soltado el lastre, el peso, el dolor de riñones y las jaquecas del corazón.

No he tocado otra piel, ni me ha taladrado el alma una canción de Quique cantada con otra voz.
Pero oh, los viejos fantasmas de las sábanas de algodón se abren de par en par para recibir, por fin, el vacío. Nada.
En el todo ya no estás tú.

El portal no lleva tu nombre. Y los coches aparcan donde aparcabas tú. Las aceras, los trenes ya no vienen cargados de ti a la estación. Están abiertas las arrugas que me dejaste, surcos donde ahora pueden respirar otros sin tu olor. Piernas, brazos, pelos, párpados del mundo. Venid a mi, a este rincón sin estrenar, cicatrizado, curado.

Me he dado el alta.
Vuelvo a la vida.
Vuelvo al amor que no cuesta trabajo.


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