domingo, 15 de enero de 2017

Teatro

Se acordó de cuando cantábamos la de Quique pisoteando un Madrid recién descubierto. Del irlandés donde pedíamos cerveza negra, de Té cantándonos el cutreverso que aparecería en su próxima canción. Se acordó de que llevaba el pelo largo y yo corto. De que ahora lo llevábamos al revés.

Las fotos son una mierda cuando los que salen en ella ya no están. Te remueven tanto las tripas que el estómago se da la vuelta. La rubia que salía en la foto vive ahora en Irlanda. La morena soy yo. 
Ya no somos las mismas. 

El blanco y negro de la foto es como el tiempo en el que nos la hicimos. El pasado es oscuro y está desprovisto de amor cuando aparece en la memoria. Puedo acordarme de las emociones que me poseían. Ella puede recordar que lloraba por las noches. Pero ya no estamos allí. 
Ya no somos las mismas. 

Los recuerdos están desprovistos de vida.  Por más que te empeñes en traer al presente lo que sentiste, lo único que consigues es un café descafeinado. Una cerveza sin alcohol. Un cigarro bajo en nicotina. Unas galletas sin azúcar. Y la mala leche desnatada. 

Y el presente, tan fugaz, tan uff!. Por eso me gusta tanto vivir aquí, en este ahora. En la vida real. 

No hay comentarios: