domingo, 15 de enero de 2017

Anhelo

El verbo empotrar.
La acción de empotrar.
Lo salvaje.
Las paredes blancas y el negro de las medias en el suelo.
Un arañazo en el cuello. La tela blanca en una espalda desabrochada.
Follar lento.
Como libélulas en celo.
Frotar en tu cara mi cuerpo.
Los límites, los cabos, los puertos.
Anclar las afueras, los pliegues húmedos, el vientre.
Y los olvidos.
Como entonces, como esta misma tarde.
La imaginación clavada en la frente.
Tus estacas.
El poste indicativo desde donde tocábamos el techo.
El agua correteando, la saliva gimiendo, tus ojos.
Dentro. Dentro.
El paracaídas de mi falda,
tus vaqueros arrugados,
las cordoneras, el pelo, los diez dedos navegando.
Y mis otros diez abrazando un faro a lo lejos.

Era el mar. Eras océano.
El amor era nuestro.

Como entonces, como esta misma tarde en mis recuerdos.


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