domingo, 13 de noviembre de 2016

Eso debería estar pasando

No nos pasó, pero debió habernos pasado. El huracán por el corazón, los terremotos de madrugada, el tren entre las piernas. Debiste engancharte a la vía láctea de estos ojos tan cansados de escribirte. 
Te debió pasar. Te debiste enamorar. 

Lo digo yo. Yo debería mandar en mi vida, en lo que pasa en ella, en las escenas de los domingos por la tarde. En esta peli de serie bé, sin ascensos, sin carreras, sin caídas y sin ti. 

Debiste abrir el acantilado y lanzarte a estos brazos derribados, y debimos alzar las velas, anclar el ancla, soñar el sueño, volar el puto vuelo prometido. 

Debiste darte cuenta que la vida era este gran lugar si tú estás, este gran paraíso compartido, esta gran melodía que tienen todas las canciones de amor del mundo mundial. 
No nos pasó. Te pasaba la saliva por la garganta como agua dulce, como si nada. Y allí estaba yo, sin fluir por tu espalda, sin derramarme en tus miserias, sin besos, sin caricias, sin los polvos salvajes, sin amor. 
Debió habernos pasado, los desayunos, las cenas, las velas, mi liguero. Hola cómo estás esta mañana, no me gustan tus arrugas, cómo puedes ser tan impresionantemente bella. 

No nos pasó. 
No te pasó. 



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