domingo, 6 de noviembre de 2016

Como destino un vertedero

Un jodido abrazo. 
Que me acaricien el pelo. El cuello. Que me soplen en los párpados cerrados. 
Un beso en la frente y en la mejilla y en las arrugas que rodean los labios. 
Salir en la bici a buscar caracoles. Y tortugas. Deja tu coche que yo te llevo. 
Ir a ningún sitio, ya sabes, ese lugar que antes salía en los sueños.
Follar. 
Quiero un polvo y tres millones de carcajadas alrededor. 
O ninguna. 
Observarte salir desnudo de la ducha. Y el pelo mojado. Y la toalla gris. Y los vaqueros tan rotos.
Un jodido abrazo en un pecho almidonado. 
Sin tanta cueva y tanta mierda. Sin espadas, sin lanzas, sin pinchas, sin dardos. 
¿Vamos a dar un paseo?
Encontrar el calor que vive dentro de una mano. El contacto humano. Los laberintos con salida, los recovecos mostrados, el lado oscuro iluminado. 
Despiértame temprano. Para vernos más rato con los ojos cerrados. 
El contacto humano. El calor humano. Todo eso. 

Se me sale el amor. Y no sé a quién dárselo. 


2 comentarios:

Manolo Blog dijo...

La carencia potencia el deseo...

Quizás por ello la vida parece obligarnos a disfrutarlo sólo a pequeños, y a veces esporádicos, sorbos...

Nebroa dijo...

Manolo... Hola :)
'La carencia potencia el deseo' debería enseñarse en los colegios!... Qué realidad, y qué putada.
Pero no sé por qué debe ser esa la razón por la que la vida nos de pequeños trozos. Esto es, por qué leches existe el deseo!?... Si es que a mi, el tenerlos, me ha traído más problemas que placeres!!
Sé que es el motor que nos mueve. Pero no me gusta... Mmm... Da para hablar largo y tendido! Un café!? :D