lunes, 12 de septiembre de 2016

Si me das a elegir, elijo Plutón

¿'A quién le ha dolido'?
Cuando se me abrió esa pregunta entre todos los dolores que el mundo mundial me había hecho sentir, casi todo empezó a transformarse un poco aquí dentro. 

Eh... qué ocurre? Cómo puede ser que llorando tanto como lloro, con este trágico dolor, en esta cama, boca abajo, con el rimel corrido y los ojos hinchados, 'alguien' se pregunte, ¿quién es la que está sufriendo? En qué está basado este dolor? Qué pensamientos le están dando forma? Qué ideas lo están alimentando? Por qué le llamo tragedia?... 

Así fue como llegué a uno de los entramados de mi misma, a uno. Imagina un pensamiento raíz: has venido a este puto mundo a ser feliz. Ser feliz es, entre otras cosas, ser amada. No te están amando. Eres infeliz. Llanto desmesurado al canto.
De ahí fui a parar a...: Y por qué alguien debe amarme para que yo pueda sentir felicidad? Por qué el dador de felicidad está fuera de mi? Por qué le he dado el poder a algo que no soy yo? De dónde coño ha salido toda esta gente poderosa? Mi padre, mis hermanos, mis jefes de antes, rajoy!!... 

Y aquí sigo, en medio de ese laberinto esclarecedor que quizá no evite el llanto en mis próximas quinientas catorce vidas, pero me siento mejor que cuando se me corría el rimel y lloraba boca abajo en mi cama de matrimonio. Buscándome. O quizá, destruyendo a la que se pasó toda la vida buscando (fuera) cosas que la hicieran feliz. Como en los cuentos. 

Y quizá la vida no sea, del todo, el cuento que nos contamos. 

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