martes, 20 de septiembre de 2016

Más allá del fondo

Porque tuve dentro un vinilo estropeado,
por el corazón como aguja dañada,
por la marmota que recorría mis venas,
por la repetición, por la frecuencia y por el veneno.

Me di tantas hostias que dejó de olerme el pelo,
iba dejando el rastro de un perfume amargo,
las penas, los llantos,
su puta madre en el trono de todas las madrugadas.

Porque tuve dentro un constructor de zulos,
una cueva, un trastero, el más hondo de todos los duelos.
El óxido anidando en las ganas,
la cadera hecha ceniza,
un paso primero y el siguiente ya era el silencio.

Porque tuve y tengo dentro un laberinto,
los muros son rascacielos,
de esos que nunca rascan ningún techo
ni dejan ver el resto del universo.

Llevo dentro al más malvado de todos los soldados,
el capitán de mi alma se convirtió en un monstruo,
horror, terror, tragedias para un preso eterno.

Hasta los huesos me tienes alma mía,
de rondar escenarios donde sólo suenan saetas,
y la muerte, y fuego y todos los demás destierros.

Y ya.
Y ya.
Ya.

Fuera de la enredadera, 
he logrado ver una pequeña y esbelta estrella, 
con su risa y sus dientes y sus labios que besan. 
¿Alguien más puede verla? 
En el espejo aparece con mi silueta. 

No hay comentarios: