lunes, 5 de septiembre de 2016

Imagina que... ¡Corten!

Te invento, bien alto, bien guapo, bien amable, bien de todo. Te invento por las noches cuando tardo en dormirme y me traigo el pasado debajo del pijama. Duermo desnuda, con mi vestido corto de tirantes tan fresquito. Duermo desnuda, digo, de la experiencia tan llenita de promesas rotas y de tantas otras historias para no dormir. Por eso no duermo.

Te invento, bien humano, bien honesto, bien honrado, bien de todo. Te invento, a veces, con tu sonrisa invadiendo mi espacio. Tan grande que no me deja ver tu cara. Sólo hay dientes. Y siempre estoy bailando cuando vienes. Soy así de ególatra, me invento que aún vendrá algo a vestirme de nuevo de, no sé, de ganas, supongo. 

Y todo es mentira, o todo es un juego. Como si la imaginación consiguiera sacarme de algunos de los pozos que conozco. Me muevo en ellos tan bien, nado tan cómoda... Ay, qué confortable es mi zona de confort. Señor, señor... Cómo voy a ahogarme del todo si ya sé que en treinta años no lo he logrado. 

Yo te invento, por si acaso. Bien desconocido, bien cercano, bien transparente, bien de todo. 
Sé que existes, lo sé, lo único que falta es que me quieras. Y que yo te quiera a ti. Y eso, ni siquiera en la imaginación, he logrado visualizarlo. 

No hay comentarios: