martes, 6 de septiembre de 2016

De espinas, pinchas y don juanes

'Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo'
Terencio(195AC-159AC)

A ver, repite conmigo:
Yo soy necia
Tú eres necia
Él es necio
Nosotros somos necios
y vosotros y ellos y todo dios es necio!

Vale, todo dios no, que hay un par en Filipinas que no lo son. 

Dime espejito mío, ¿dejaré de serlo? ¿Dejaremos de saber que en un campo de cactus lo lógico es que nos pinchemos las vísceras si nos paseamos una y otra vez por encima, desnudos, a la intemperie ataviados con la piel como único uniforme de protección y con el corazón bien alado, bien ilusionado, bien motivado?

Repite conmigo: ni de coña.

Porque a veces lo que necesitamos es que alguien nos quiera. Y pasa por allí un cactus disfrazado de bonsai y de todos es sabido que los bonsais saben amar, y si no saben, podemos enseñarles, como si fuesen a la escuela. 
Oh, si no era un bonsai pequeñito al que ayudar a crecer, si es un cactus hermoso, verde radiante, con esas pinchas tan afiladas, qué monería. 
Bueno, qué, si aunque yo soy un globo puedo hacerme de helio, que a los globos de helio los cactus no los pinchan, ¿verdad que no? 
Voy, señor cactus, voy hacia usted, le pediré que me ame, le rogaré que me ame, ¿no quiere hacerlo? Tengo siete actuaciones estelares para la ocasión, me verás, me leerás, me conocerás y entonces, oh señor cactus, por fin aprenderás a amar(me) de verdad.

Yo lo sé
Tú lo sabes
Él es el que ni lo sabe ni lo cree ni lo quiere ni lo hará.  

Amén.







1 comentario:

mi dijo...

Aaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrggggggggggggggggggggggg.