lunes, 8 de agosto de 2016

Y este presente tan salpicado de lo todo lo demás. Recuerdos por aquí, destinos por allá.
Hacia dónde iba yo hace un par de meses? Y hace cinco años? Y esta mañana?
Qué textos escribiré en quince días? Y a los cincuenta? Y esta noche?

Este presente con dificultad para soltar lastre; el antes, el después.

Soy un trocito de hoja verde en un enorme árbol.
La hoja no sabe de raíces, ni de salvia, ni de la flor que le saldrá un poquito antes del verano.
Siento el verde entre los dedos de este cuerpo tecleando. Un color.
O el azul. Soy una gota del mar rojo.

Me duele el pecho cuando pienso.
Qué me alimentó.
En qué me convertiré.
Cuando pienso me duele más la vida que a ningún otro cuerpo.
Pero cuando sólo siento, entonces nada duele, todo está lleno.
De hecho no hay ni lleno, ni vacío, ni al revés ni dentro.

La vida es ahora, pero alguna parte de mi se empeña en complicarlo.
Qué más dará de dónde vienes?
Qué más dará hacia dónde vas?

El misterio de estar viva va a perseguirte siempre, querrás conocer, saber, por qué vine, para qué, qué sentido tiene todo este laberinto. Y te irás sin respuesta.
Déjate.
Suéltate.
Llevas las cadenas puestas, son pensamientos, certezas, sentencias innatas, incrustadas en eso que crees ser tú: nadie va a quererme, no merezco mucho amor, cómo va a gustarle a alguien esto, debería salvar las almas errantes con las que me enfrento, no soy capaz de triunfar, no valgo demasiado, por qué habrían de salirme las cosas como a mi me gustan...
Estoy encadenada a muchas verdades que siempre me he contado.

Y si nada de esto fuese real.
Un sueño lúcido, uno de esos que tanto me gustaría tener.
Y si la vida, esto, fuese sólo soñar.
Pero hasta me avergüenzo de estar pensando esto sin tener con quién hablarlo.
Si yo fuera una persona de las otras miraría la televisión, compraría ropa de marca, saldría a cenar y buscaría en el deporte la felicidad.
Pero ay, no hay lugar al que poder escapar.
Todo lo que soy estará conmigo todo el rato. Mi soledad y esta sensación de no encajar ni siquiera en esta identidad.

Francamente, cada vez tengo menos claro qué soy.


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