miércoles, 10 de agosto de 2016

Sabios sin saberlo

Cuando me operaron hace no sé cuántos meses y perdí el escaso tono muscular con el que se adornaban mis mulos, los gemelos, los bracitos de palo seco... me dijeron que el cuerpo tenía memoria. Que en cuanto pudiese volver a hacer algo, moverme un poco, la musculatura, de manera más rápida, cogería el tono al que llegó en algún momento de su existencia.

Me pregunto si la mente, el alma, el corazón o como cojones se llame eso que me mueve, me habita, o me conforma, tiene la misma clase de memoria. Porque yo ahora he perdido el tono de felicidad que alguna vez alcancé y me pregunto si, moviéndome, haciendo algo... mi sonrisa, la boca, las arruguitas de los párpados, las alas de mariposa en el estómago, de manera más rápida, cogerán el tono que alguna vez habité. 

Porque si no, menuda jodienda la verdad.


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