domingo, 14 de agosto de 2016

Desprendes vapor

Te vas desvaneciendo.

A veces quiero estar en coma. Seis meses aproximadamente.
Despertarme y no acordarme de cómo brillaban tus putos ojos tristes de duende con problemas.

No funciona, la amnesia no se escoge de entre todos los cajones del miedo.
Te vas desvaneciendo, más bien, en esta conciencia que me gobierna.
Me asomo a alguna de las estanterías de las que mi cerebro dispone.
A ver si estás en esa, arriba a la derecha, detrás de los libros de terror que leí cuando era joven.
Hay restos de ti por todas partes, en la izquierda, en el centro, arriba, detrás.

Pero empiezas a ser un fluido entre la hierba.
Tu cuerpo ya no tiene límites definidos, tus piernas podrían ser tres, o sólo una.
Y tu pelo, como madeja de lana vieja, es ahora el hilo de una tela de araña apenas perceptible.
Te vas desvaneciendo.
Las uñas de tus manos, antaño garras de lobo siniestro, han perdido el esplendor de la gloria.

Empiezas a ser vapor ligero mezclándose con el resto de mi pasado.
Cabalgas entre mis neuronas buscando un rinconcito donde estancar tu historia.
Aún vuelas, aún deambulas, aún recorres mi experiencia, el ahoramismo.
Pero te estás desvaneciendo.

Siento el espacio abierto, libre.
Siento el vacío donde podré parir otros hábitos.
Otra experiencia. De nuevo la destreza.

Y te echo de menos. Rígido, fuerte, potente en mi memoria.
Pero qué alivio que ya no tengas tanto peso.
Haberme quedado con todo el amor que siento por ti
y que tú apenas tengas ya nada que ver con eso.




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