martes, 2 de agosto de 2016

Asfixia

Dice que si yo no hubiera pedido tanto
seríamos felices como las perdices de los cuentos.
Dice que eso nos minó.
Nos destruyó.
Nos fue haciendo pequeños.

Podrías haber sido feliz conmigo
si te hubieses convertido en arcilla
colándote por los lugares 
que yo eligiera. 

Si no tuvieras tanta voz,
si no hablases,
si no dijeses qué te gusta, qué necesitas, qué prefieres.
¿No podrías bajar el listón?
¿No podrían gustarte menos cosas?

Si sólo uno de los dos hubiese marcado el ritmo del corazón amante,
si sólo uno de los dos fuese el encargado del cómo, del cuándo, del dónde,
podríamos haber sido, entonces sí, aves libres anidando en tierra.
Oh, tan enamoradas del sol...


Fui la culpable, al fin, 
de no ser lo feliz que quise ser.

Eso dice el hombre al que creía
cuando me prometía el mar.












No hay comentarios: