jueves, 14 de julio de 2016

Todos los días parecen carnaval para los demás, van por ahí con sus catorce millones de caretas alrededor. Estrenan disfraz para cada ocasión. Payaso, bipolar, abogado, héroe, juez, víctima, atracador. No sé. Parece no cambiar nada pero nada es igual. Hay un discurso verbal para cada uno de los individuos en los que se convierten. 

Para los de enfrente, para el que observa la absurda fiesta, para el yo observador, a veces es difícil saber si estoy hablando con un impostor. 

Suelo tener un sexto sentido para oler los personajes que rodean a un corazón ajeno. Pero es tan endeble, tan sutil, que suelo cometer errores al mirar. Suelo confundir a uno de los personajes con el actor real, como si éste fuese el actor principal que se va poniendo las diferentes máscaras.

Me doy cuenta de que no. El actor principal suele caerme bien, suele tener cualidades que resuenan en mi, que me parecen guays. Y entonces busco sin cesar a ese. Todo el rato intentando desnudar, destapar, ayudar a salir, rascando con cucharilla de café a ver si así, a ver si tal, a ver si pascual. 

Pero no. No siempre hay un 'tú' más entero y pleno que el resto. Más real o más verdadero. 

Me pasó contigo algo de eso. Te vi. Te leí. Vi a ese tú que decías ser; el corazón que siente, la lucidez al pensar, el pensamiento crítico, vi al que decía quererme mucho y muy fuerte. Y me pasé cinco años queriendo destrozar el carnaval con el que te paseabas por la vida. Tú decías sí, sí, sí, yo también quiero salir, expresarme, vencer, quererte mucho y muy fuerte como siento. 
Pero nada salió. 
Precisamente por eso, porque no hay un tú más real que los demás. Es un trozo. Una parte. Una pizca. No es el todo. Y me equivoqué. 
Tus disfraces son feos, apestan, hacen daño, asesinan el amor, carecen de humanidad, asolan, se aprovechan. 
Tus disfraces son egoístas, tiranos, manipuladores y crueles. 
Y también tienes uno con piel de seda y carne de amor que es cariñoso, que es sensible, que es humano; ese es el me quiere. Todos los demás no. 

Y tú eres todos, no sólo uno de ellos. 
Y yo... Yo también tengo disfraces y máscaras tal vez, y actrices y protagonistas pasajeras. 
Pero yo te quise con todas ellas. No sólo con una de ellas. 







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