martes, 12 de julio de 2016

Sprinsgsteen me cantó anoche el Drive all night. Él en París, yo en mi aldea. Cantamos juntos a dúo mientras yo lloraba de feliz feliz en tu día y él pues supongo que también.

Qué maravilla que te quieran. Que se acuerden de tus ojos cuando huelen a algo, cuando suena algo, cuando sienten algo, cuando no pasa ningún algo y apareces en el mundo de otro.

El final de la canción era una cacofonía, los de orange no entienden de conciertos en pabellones franceses y coartan la cultura no dejándote escuchar con nitidez un trocito de eternidad. Con eternidad me refiero a ese instante de 'yo no necesito nada más que este momento'.

Drive all night es muy heavy.
Es bien.
Es 'oh'.
Es 'ay'.
Es 'ains'.
Es 'pff'.

Es.






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