domingo, 10 de julio de 2016

Sólo digo que es jodido. Decía Serrat que 'nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio', pero a veces pues mira, que no. No tiene remedio y además es triste. Ambas cosas.
O al menos una parte de mi se pone muy triste cuando siente tu verdad. No me refiero a aquello que me cuentas con los ojitos tristes. Digo a lo que haces.

Sabes qué pasa? Que yo he oído a muchas personas decirme que se sentían tristes porque yo no quedaba con ellas. Y eran personas que me importaban. Pero tal vez no tanto como para encontrar un hueco en mis elecciones diarias y abrir un espacio para encontrarnos. He hablado mucho de esto con algunos... No sé, les decía, no sé qué es, porque siento que te quiero y te aprecio, pero... no me apetece quedar con vos.

Hoy me pasa a mi, estos días. Vaya, los últimos años me pasa contigo.
Y siento ahora dentro lo que tal vez sentían quienes decían quererme tanto.

Algunos de ellos 'aprendieron' a quererme así. Y cuando yo les llamaba para quedar, aparecían. No me decían 'ahora te jodes'. Si tú mañana me dijeses de quedar, te diría 'puedes quedar con tu puta madre si gustas'.

Tal vez no sé amar tan bien como a veces digo. Y sigue siendo un sentimiento egoísta; Si me das aquello que yo deseo, entonces sí te quiero.
Mi juez interno me cuenta cosas, me dice 'ves? deberías aprender a amar a los demás en sus libres elecciones, aunque en ellas no estés tú'. Y menos mal que el volumen del juez ha bajado bastante, francamente, porque podría además culparme porque tú no quieras y yo no te quiera tal cual. Un caos.

Lo que haces me hace daño. Despierta la oscuridad que me habita desde bien pequeñita. Me eliges para las cosas que te vienen bien. Yo no puedo escoger de ti lo que me gusta y me enriquece. Todo eso destapa la zona oscura, los fantasmas me susurran que nadie va a quererme entera, tal vez a trocitos. Yo no soy un trocito, ahora lo sé, aunque no sepa lo que soy en realidad, un trocito seguro que no.

Sólo digo que es jodido. Que me siento triste. He aceptado que no me quieres. Con la cabecita de llevar sombreros y gafas de sol sujetando el pelo. Las tripas aún no se han enterado del asunto y se me revuelve el alma al enfrentarme de lleno con eso. Y como soy cabeza, tripas, entrañas y pelo suelto, ando dividida por el mundo mundanal. A todos lados voy con mi entereza y con mi pena. Con todo. Porque yo no soy sólo un trocito.







No hay comentarios: