sábado, 9 de julio de 2016

"Porque hay un tren que te lleva a tu casa, esté donde esté"

Lo dijo Eva cuando hablábamos del amor. Me refiero al amor de verdad verdadera, no a esas cosas que se le parecen.

Lo cierto es que 'esas cosas que se le parecen' construyen a menudo nuestra historia; hijos, casa en la playa, coche nuevo, sábado sabadete y comida los domingos en casa de los suegros.Vamos conformando nuestra experiencia al aceptar un pulpo como animal de compañía y sin casi darnos cuenta un día en el cajón de la mesita hay varios papeles con la firma de los dos, inscripción en el colegio, hipoteca, cumpleaños, bodas de plata y hasta comunión.

No seré yo la que diga lo que debe ser un sí y lo que debe ser un no. Yo me acuesto sola todas las noches en libre elección. Y me gustaría pensar que los de 'esas cosas que se le parecen' también lo han elegido libremente. Pero y si no? Y si vamos por ahí amontonando vida que, en el fondo, no queremos vivir?

Tengo la suerte de sentirme como una sardina en conserva cuando vivo 'esas cosas que se le parecen'. Y oye, que no. Que empieza a picarme el alma y entro en erupción. Urbason en vena por favor. Otra cosa es que, como fiel representante de las pajas mentales del ser humano, pudiera incluso acostumbrarme a vivir con escozor y a dormir supermalfatal.

Lo que sí digo es que cuando uno zanja 'esas cosas que se le parecen' porque los castillos cierran por derribo, porque los párpados deciden no abrirse como persianas, porque porloqueseayano, pues que no te rindas. Que sigas. Que hay un tren que te lleva a tu casa, esté donde esté.

Existe.
Está.

Y puede que te mueras sin dormir en esa tu casa, puede que te mueras sin haber conocido ni el tren, ni las vías, ni el humo, ni su puta madre. Pero, por favor, no te mueras antes de que te entierren.







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