lunes, 18 de julio de 2016

Dicen que soy un puzzle, una de las voces lo dice. 
Soy un montón de piezas encajando en el dobladillo de este cuerpo. 
Pero una de ellas ya no tiene los bordes bordeándome. 
Ya no la quiero. No me pertenece. 

Qué se hace con esa parte de mi que ya no me incumbe?
Qué se hace con el trozo de personaje que he representado en todas las actuaciones estelares en el recinto Planeta Tierra y que ya no soy y que ya no quiero.

Debo seguir siendo eso cuando aún quiero asesinarme. 
Si no existiese ese paquete de conductas, de golpes secos, de tacones revueltos no querría aniquilarme. 
 
Pero es que ya no lo quiero. 
Es la parte que arrastraba la cola en suelo ajeno. 
La que se estiraba de lleno para pedir limosna en forma de besos.
La que dependía. La que perseguía. La que se moría de pena penita pena si no le rozabas la espalda. 

Quiero asesinar el pasado. Quemar ese paseo. Convertir en recuerdo lo que aún pretende ser momento. Lo que pelea por ser noticia de actualidad. Frase de portada. Experiencia frecuente. 

Pero es que ya no quiero ser más eso. 
Quiero estrenarme, absorber las cenizas de ese incendio y purificar mis propios hechos. 
Quién se irá primero? Tú de mi vera o esa yo de dentro?
No sé cómo se cierra. No sé cómo se congela. 
No sé cómo hacerlo.

Pero quiero hacerlo. 


 

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