jueves, 28 de julio de 2016

Como un salvavidas pero de ratos

Escribo para no ahogarme,
para desengrasar la cabeza,
para no morirme de frío.

Porque a veces,
no me preguntes por qué,
viene una oleada de pena
(oleada_ya quisiera la pena
parecerse a un diminuto río_)

Escribo para salvarme,
para sostener este corazón
de agujeros negros
comiéndose el resto de la galaxia.

Escribo,
no sé de qué,
pero escribo.

Es un relámpago,
lo conozco,
si no lo conociera,
como otrora,
me llevaría a los pies de la cama,
a llorar de rodillas pegadita al suelo.

No sé por qué,
de verdad,
no sé de dónde viene el llanto,
pero sé que al escribir lo paro.
Se disuelve entre estas letras.

Es la soledad,
quizá,
la soledad que lleva intrínseca el ser humano.

O no.

Es la soledad,
quizá,
la soledad que llevo intrínseca desde que soy humana.

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