jueves, 30 de junio de 2016

Pero empecé a hacer cosas que no tenían nada que ver con quién creía ser. Los valores, sabes? esas cosas que llamamos principios. Llámale responsabilidad, o el ser fiel a mi palabra, o cumplir siempre lo que digo, o no ocasionarle problemas al de enfrente con actitudes propias. Incluso la coherencia entre lo que pienso y lo que digo. No sé, cosas de esas. La generosidad también.

Pero comencé a comportarme distinto. He llevado a cabo hechos que tiran por tierra mis bien idolatrados valores. Eso que creía ser. Nunca seas infiel a tus raíces, a tu esencia, eso que puedo leer en las frases célebres que ponen mis amigos en feisbuk. Y me las creía.

Me di cuenta hace un tiempo que no soy lo que pienso. Pero sí que creí encajar en una lista de valores personales que iban conformando mi identidad. Como ejemplos la mencionada responsabilidad, la disciplina en el trabajo, la sensatez (¿?), la coherencia a la hora de escoger lo que hago, el sentido de la justicia... Un rollazo infumable de esquema en el que encajar. Pero antes no era un rollazo, yo era eso. Me identificaba con eso. Me definía con esas cosas.

Pero ¿qué pasa cuando haces cosas que nada tienen que ver con lo que crees ser? A quién se supone que has defraudado? ¿Quién es ese 'migo mismo' con el que se me llena a veces la boca? ¿Quién es el que ve, siente y se da cuenta de que no has encajado con los valores que te definían?

No, no vale la mierda esa de 'la excepción confirma la regla', si hay una excepción, en cualquier caso la regla habrá sido debilitada, no confirmada.

Resumen del día: Ni puta idea de quién soy.

Estas paranoias... os han pasado alguna vez? mmm... hay alguien ahí?  O_o



1 comentario:

Bubo dijo...

El: "Solo se que no se nada". ¡Siempre tan actual!