domingo, 19 de junio de 2016

Me he hinchado a juzgar aquello que no entendía. Antes, esta mañana. No lo entiendo. Que no.
Y me salía la ira. Bueno, no tanto, pero un poco sí.

Una voz clama dentro: Pues yo quiero entenderlo.

Me he pasado mucho tiempo pensando, al llegar a encrucijadas ajenas, sentencias parecidas a: Hay cosas que no vas a entender nunca.

Pero la voz no se calla, y busca y rebusca en lo conocido de la psique respuestas. Aclarar conceptos, aunar piezas.

No llegaba nunca, porque ten en cuenta que las piezas que muevo son las mías. Las propias. Los conceptos son míos, construidos con mis propios zapatos, mi padre egoísta, mi madre sumisa, mi montón de hermanos y todo lo demás.

Cómo puede hacer algo así?...

Y sigo moviendo en mí las piezas conocidas. Nada, no hay respuesta.

Y entonces me invento otras. Y de repente ya son mías. Si las he pensado también éstas me pertenecen, no? Voy inventando causas, efectos, lógicas, razonamientos.
Vale Anita, ya lo entiendes. Es teoría. Pero es una buena teoría.

¿Y ahora?

Ya te quedas más tranquila? Entendiendo? No me jodas, si lo que ocurre es que no te gusta nada lo que te hicieron. Por mucho que lo entiendas. Ya, pero al menos... Al menos capullos en vinagre.

Intentas hallar respuestas porque te has creído que así dolerá menos. Pero el dolor sigue ahí, tal cual.

Y entre que voy y vengo buscando cosas que me alivien las heridas y pongan puntos de sutura a un corazón abierto me voy dando cuenta de que quién sufre ese dolor es aquello que creo ser. La de las piezas conocidas, la del padre egoísta, la de la madre sumisa, la del montón de hermanos y la de todo lo demás.
Pero es que quizá, quizá yo no soy sólo eso que me he creído ser a fuerza de repetirlo y vivirlo y expresarlo.
Y si no lo soy, ya no hay sufridora en el cuento.
Ni explicaciones que buscar. Ni cosas que entender del otro.

Y entonces surge... Voy a entenderme yo misma: ¿Qué hay en 'mí' que me impide vivir y expresar todo el amor que siento dentro? No es entender por qué el otro no puede expresarlo. Es por qué no puedo expresarlo yo. Y no lo sé, no lo entiendo, no tengo respuesta, pero una voz clama dentro diciendo: Pues yo quiero entenderlo.


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