lunes, 6 de junio de 2016

Me acuerdo de ti Pablo.

Suena Nick Drake y vienes con tu barba y tu guitarra y todo eso que nos decíamos por gmail. Lo que queríamos que fuese y que nunca fue. O sí. Porque yo soñé con todo aquello, con la casa de madera, con la camisa blanca abierta y con las copas de vino. Con la alfombra, la chimenea y las risas que nos íbamos a regalar. Es un sueño una mentira si no se hace realidad?

Recuerdas?
Luego vas y te mueres.

Es cierto que hacía demasiado tiempo desde nuestras últimas promesas que ambos sabíamos que no cumpliríamos. Pero vas y te mueres, que no entraba en ninguno de los planes con los que a veces, al menos yo, me iba a la cama y lo visualizaba todo para sentirme querida. Y te amaba tanto en esas imágenes Pablo... Sin haberte visto nunca en persona. Te amé.

Creo que aún vienes a mi habitación y te ríes de mi y conmigo. A veces, alguna noche. Creo que estás. Y bailas conmigo cuando hago el tonto en el salón moviéndome sola. No te negaré que incluso algunos días, cuando me pongo la falda de vuelo y la camisa de entonces, intuyo que sigo gustándote un poco.

Sé que nunca hubiésemos vivido aquello que construimos aunque siguieras vivo. Lo sé. Pero contándome todo como siempre me contabas... no sé por qué tuviste que morirte sin decírmelo.

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