martes, 28 de junio de 2016

Ahhmmm... hoy es el día de la crítica ajena. La que intenta destruir digo. O al menos aniquilar tus ideas. Horas más tarde de escuchar lo del otro texto también he oído: 'ay qué pena, podrías tener lo que quisieras y con esa manera tuya de hacer las cosas...'

Claro, me va bien, ya tengo lo que quiero. Esto es, casi todo. Por ejemplo, echo de menos el contacto humano, me refiero al profundo, al de carrera de fondo, al de observar, conocer y crecer, pero eso para otro día.
No siento que falten cosas, que tenga que ir corriendo persiguiendo un destino, una recompensa, un objetivo que me falta y que voy a ver si lo pillo.

Descubrí hace poco a David Testal... 
Mucho de lo que le leí abrió en mi un montón de espacio. 
Tiene mucho que ver con esto... 

Total, que qué desperdicio me dicen. Que podría tener... trabajo fijo, dinero, prestigio, éxito, planos y proyectos y jornadas de ocho horas con salarios plus de vez en cuando. Podrían admirarme incluso.

Ya.
Claro.
Pero es que... Bueno. No sé. A veces veo a la nebroa del futuro mirándome. Sonríe. Y se sienta a cerrar los ojos y sentir la vida. Y somos la misma. Y las tres, la nebroa del pasado, se viene también a la tumbona que tengo en la terraza. Y miramos las aves y oímos el silencio.
Ay... qué bien, puedo tener lo que quiero y con esta manera mía de hacer las cosas... parece que funciona.

Al 'puro músculo' (por si entra de vez en cuando)
que acuñó el término 'tu yo del futuro' 
abriéndome un montón de nuevas vistas al ahora


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