martes, 5 de abril de 2016

Tal vez encuentres a alguien que te quiera
que te cuide, que te añore, que te eche de menos.
Tal vez hasta tengas quien te bese, quien te abrace, quien te lastime y quien te lama las heridas después de apalearte.
Tal vez te hayas pasado la vida persiguiendo tener todo eso.

Y luego, en medio de la almohada, entre el cielo y el suelo de tu paladar,
con las sienes apoyadas en las plumas del edredón,
acertarás a sentir que de nada sirve todo eso.

Las afueras, los alrededores, las esquinas de la habitación.
Tu vida, el escenario de tu vida ajena no llegará a tocarte siquiera el envoltorio del corazón.
Entretenimiento para una mente que se retuerce sin parar.

Lo otro, ese otro tú que es más tú que ninguna otra cosa, lo otro... Sabe y siente que todo aquello que no te das tú ningún otro te lo hará sentir. Te lo podrán dar, pero no te servirá.

1 comentario:

Manolo B log dijo...

En los oscuros rincones por los que deambulan los sentimientos y emociones resulta difícil encontrar luz u orden...

Y así debe ser... aunque a veces duela.