lunes, 4 de abril de 2016

Pues nada, aquí, pensando en las cárceles y en las agonías de este planeta. En la publicidad, en el trabajo, en el miedo a decir lo que se piensa, en las apariencias, en las marcas y en las mierdas que nos cuentan desde todos los rincones.
Aquí, pensando en qué estoy pensando.
En esta locura llamada identidad. En la personalidad que crees a ciencia cierta que es lo que eres.

Aquí, pensan... sintiendo que soy eso que aún no he descubierto. Porque si lo descubro y te lo cuento, ya no lo soy. Y el caso es que lo he sentido. Cuando pienso, no existo del todo.

A veces me gustaría que esta locura de persona que ahora escribe, sirviera para algo. Para que los demás saliesen de ahí. Del bucle, de la rueda del hamster, de los pensamientos certeros, de aquello que creemos ser.

Pero casi nadie quiere salir. Está todo tan bien montado... Una jaula. Una puta jaula. Y aún cuando venga alguien a decirte que hay puertas, que puedes salir, que puedes dejar de pensar, de identificarte, de tomarte tan en serio, ah... es el único espacio que conoces, de qué cojones me estás hablando?...
Y entonces, eres tú la loca del quince.

A veces me gustaría no querer ayudar a nadie. Entender que cada uno saldrá cuando le salga de los cojones salir. Cuando le toque. Cuando sea su momento. Cuando... a mi qué más me da?... pero en mi jaula hay ideas de esas, y entro en la misma espiral cuando creo que eso es lo que debo hacer.

Ojalá alguien entendiese algo de lo que cuento. Aunque ciertamente la única que desea eso no soy 'yo' del todo.


No hay comentarios: