martes, 9 de febrero de 2016

Ayer volví a llorarte
Hace ya muchos días que no eres océano cuando vienés al epicentro.
Te río más bien. Es por esas imbecilidades que nunca llegamos a cometer, aunque también por algunas de las que sí nos inundaron los pies. Aquellos conciertos laborales, aquellos proyectos laborales, aquellos planes laborales, aquellos triunfos laborales. Aquellas horas extras, el sueldo, tus ahorros y ese alta en la seguridad social que nunca llegó.
Pero te río cuando te traigo del pasado a este verso. Porque mira que trabajamos, verdad? Pero todos los otros deseos que tenía(mos a veces) también son graciosos. Y no lo digo como cuando alguien me dice que soy la chica más graciosa que ha conocido. No lo dijo con el significado absurdo del 'qué maja eres' porque no eres otra cosa. Lo digo de verdad.
Que sonrío y hasta me emociono de tanto que llegué a querer. Aprendí a amar. Ya lo sabes. A través de ti. Contigo muy pocas veces, pero a través de ti las otras mil.
Pero ayer te lloré. Jack Nicholson le decía a Diane en la peli de... bueno, en la que sea, todas acaban igual de bienirreal... que no sé qué no sé cuántos.
Puedes creerte que oí el timbre, tu coche, tu moto... Puedes creerte que te olí en el portal con esos ojitos tan tristes y cansados de pensar? Puedes creerte que blá blá blá. Sí. Así fue.
Es normal, las pelis antes me activaban todas las carencias. Ay ese cine maligno que nos arranca el corazón. Luego ya no. Pero ayer sí.
Me dormí llorándote mucho rato. Cinco minutos por lo menos. Y esta mañana te he vuelto a sonreír.

Debes saber que nuestra historia de amor que jamás sucedió
es lo más bonito que me ha pasado en la vida. 

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