jueves, 6 de junio de 2013

Se acaboempezó

Y al final resulto qué...

Que no, que lo único que resulta es que nada es el final.
Que no hay lugares a los que llegar, que no se cierran nunca los ciclos o las décadas, que nada empieza ni termina donde tú decías que así sería. Ni siquiera la muerte destroza o aniquila la vida, que después le siguen los lamentos del que se queda y hasta la descomposición en sabe dios qué del que se va.
Que aquella historia de amor no finalizó, que después arrastras penas o recuerdos o verlo de nuevo o una puta noche en vela por lo que pudo ser y nunca salió.
Que los amigos no desaparecen un día cuando los muy independientes van y te traicionan. Que después te acuerdas y los lloras, los echas de menos o los maldices mirándote al espejo del siguiente que llegó.
Que no se va del todo el trabajo que te formó, ni siquiera te fundes tu primer dineral, que aun perdiéndolo, algún otro se lo quedó, y compró, malgastó, estrenó y hasta jodió.
Que ni siquiera se va para siempre la que te vendía fresas en el puesto del mercado, que la muy pendón estudió y ahora te defiende en el juzgado porque denunciaste al cabrón de tu 'ex'.

Al final resulta que no hay final, que es mentira que te haya salido bien del todo o mal en general. Que sigues, siempre sigues, avanzas, caminas, evolucionas, involucionas, paseas, descansas aquí, saltas allá.

O cómo dejar de darle vueltas, 

a lo que vendrá, 
al qué será de mí, 
al fíjate qué mal, 
al fíjate qué genial, 
al qué injusta la vida 
con lo buena que fui yo.

1 comentario:

La reina de la miel dijo...

¿Lo ves? La culpa es de Renato, si te lo dije ayer. Hijodeputa, hay que decirlo más XD