sábado, 15 de junio de 2013

Hay personas con las que no se puede contar para volar.
Qué coño volar. Si yo sólo pretendo andar. Pasito a pasito decía ella. 
Bueno, vale, pues hay personas con las que no se pued... Que no saben ni quieren andar a tu ritmo. Y nada tiene que ver en eso la velocidad, al trote, despacito, al galope. Que hay piernas que se enredan si caminan juntas, que uno frena, el otro acelera. Que hablar no asegura que aceleres, ni el silencio aminorará la marcha. 
A veces saber eso es saberlo todo. 

Y no pararte, y seguir andando sola. 
A veces, las otras, ya ves, te encuentras un gnomo a tu lado. Y un elfo. Y un extraterrestre. Hasta que vuelven a marcharse. Y así todo el rato.