sábado, 15 de junio de 2013

Extremos

Madrugar sin ganas, el café mal hecho, quemar las tostadas y gritarle a tu madre. El trabajo, las prisas, el calor.
Huele mal, han cortado el agua, apenas sale gas en la cocina y ese asqueroso semáforo que siempre te pilla en rojo.
No queda sal, cada vez se habla peor, el puto guasap y sus grupos y sus ruidos y la inmensa soledad que hay en todas tus siestas.
No duermes, no descansas, no follas, comes mal y ahora resulta que te sienta mal la cerveza.
Tanta mierda, tanta pena.

Pero aun tienes ganas.

Y ya está, con eso y respirar a veces nos basta. Algún que otro concierto, el aire fresco por las mañanas, ese hombre que te abre una puerta anulando al que nunca te abrió las suyas. La cajera sonriendo, una carretera, los desconocidos sin tiempo de joderla y el guapo subido un martes en el espejo.


Tampoco es tan importante el amor, no? O sí, pero te engañas. Y sobrevives y te lo crees, y te mueves y sueñas que vuelas. Y bostezas y te estiras, estornudas y te masturbas, te emborrachas. Hemos venido a jugar y aun perdiendo siempre saltas a otra casilla.
La vida. La vida. La vida.

Plagiando a Charles Bukowski en  "Si consideramos".
Plagiando, minorizando, malcopiando. 
Sacrilegio. 
Pero me gusta hacerlo.

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