domingo, 1 de abril de 2012

Los muertos espabilan a los vivos

Fin de semana de lágrimas y duelos de los que se juegan fuera, en esa extraña cercanía que aunque la llores, sigue estando lo suficientemente lejos como para no notar que tienes un alma hecha trocitos del tamaño de los únicos diamantes que podrías comprar. Días de reencuentros con los que antes, allí, en el pasado que sale en las fotos, estaban tan cerca que ni siquiera podías verlos. Como si te acercas a la pantalla encendida de un monitor bailando imágenes. No las ves, se difumina el destino. Sin embargo ahora, que el tiempo ha pasado, que ya no somos los mismos, y que hay prismáticos en cada ojeada, todo el tiempo transcurrido pasa por delante como gacelas hambrientas. Todos han cambiado, tienen hijos, están casados, enseñan, educan. Otros han viajado, han aprendido idiomas que yo maldigo en las canciones y viven con parejas enamoradas de sus pies fríos y de las mantas de terciopelo que al final son las únicas que miran la tele en noches de sábado, cena y polvo. Yo sigo aquí, en el mismo lugar. Si me miran desde ahí ven la misma; dieciocho kilos menos y bolsillos vacíos que antes estaban llenos. Mi evolución en la vida no se ve, no se puede contar, no sorprende. Si cuentan que no sé quién se casó con no sé cuántos, la boca se abre en modo sorpresa, si cuentas que ya no lloras como lloraste, nadie te cree. Incluso dudan. 

Luego volví a casa (a la misma), con ganas de abrazo, de silencio y pies fríos que se calientan sólo con mirarlos, volví buscando una cerveza recién abierta por alguien que no fuesen mis manos, volví destapando la cama esperando encontrar un ven que yo siempre te espero. Y sí, hubo silencio, aun tengo los pies congelados y la cama sin hacer, la botella de vino en soledad espera ser reciclada y las palabras de consuelo me las inventé; se me da bien hablar conmigo misma cuando nadie quiere escucharme (salvo ella contándome Madrid a través de un teléfono cansado de usarse). Y he despertado, como todos los domingos que amanecen para decirte que todo sigue en pie y que de rodillas es complicado vivir. 
No escucho el ven. 
Nadie me espera. 
El entierro es a las seis. 

8 comentarios:

Maeve dijo...

Te pegaría.
Te daría de bofetadas hasta hacerte sangrar un labio.

¿ Aún no sabes...? ¿ Aún no has aprendido...?

Todo lo que cuenta, de verdad, no se ve.
Todos están igual de solos, en la cama, que el día que vinieron al mundo.

Sólo venimos a aprender.

Sólo.

Todo lo demás son telares, telarañas que nos enredan,
nos entretienen,
que nos engañan.

Si no avanzas, aquí dentro no hay nada.

Nada.

Te pegaría.

La reina de la miel dijo...

Otra como yo, casi sincrónicamente, Maeve.

Efectivamente, es pa darte.
Y te lo dice una que mágicamente conserva aspecto físico y discurso mental de los 18, aunque va para 40. Sí, todas casadas, todas paridas, todas exiliadas...¿y tengo que creer que todas realizadas, todas felices, todas completas? ¡¡¡LOS COJONES!!!

Nebroa dijo...

Luego vuelvo con más

Pero digo que lo sé, lo sé todo. Lo sé tan bien que sé cuándo doy rienda suelta a lo que fui. Cuando me dejo llorar por los rincones. Lo sé y me perdono por ello. Me doy palmaditas en la espalda y continúo. Lo sé. Y sé que vosotras también sabéis que lo sé.

Luego vuelvo

Maeve dijo...

All I loved I loved Alone.

Edgar Allan Poe-

Idiomas, pa' qué practiques.

La reina de la miel dijo...

Cuidadín. Si lees trozos del mismo libreto rememoras el papel. Cambia de película.

Nebroa dijo...

Cierto es que la lectura de capítulos anteriores los convierte en actuales. Cierto es que el mecanismo se engrasa, vuelve a girar y es difícil frenarlo, cerrar el libro y volver a leer a mafalda, por ejemplo.

Maeve, ese 'si no avanzas, aquí dentro no hay nada'... es cierto. Pero yo sí avanzo, y el hecho de que mire atrás, mire mal, mire erróneo, mira equivocado, no significa que no siga avanzando. Las paradas forman parte del camino, no quiero fustigarme (de nuevo) por ello.
He aprendido mucho. Hoy mismo, en otros tiempos, mirando lo que tengo alrededor, hubiera sucumbido a la generalización y andaría llorando por los rincones. Ahora hay rincones en los que lloro mucho y abundante, pero no olvido los demás.
He aprendido. Y sigo en ello.

Al final no se trataba de cómo estaban ellos, mis amigos, si freían patatas o ponían biberones a calentar, se trataba de mi sueño hecho añicos, del suelo que a través del tiempo he ido colocando en su lugar. Sé que todos estamos solos, en la cama, en los cinco minutos previos a dormirnos, pero también sé que me gustaría experimentarlo también de otro modo. Vivir esa experiencia en la ducha, cuando un alguien está fuera haciendo la cena, y llorar porque, fíjate lo que son las cosas, aun con el amor en el salón, la soledad es intensa. Y hasta que no lo viva, no podré decirlo con las tripas y sólo será de oídas. Y sí, quiero vivirlo. Ya no me averguenza decirlo.

Maeve dijo...

No tiene que avergonzar decirlo. Ni a ti, ni a nadie. Tú sabes que la compañía y el amor son añadidos. Pero sabes también que hay gente que se conforma con ellos, que se pierde en ellos y que no crece más. A eso me refería. Eso, a ti, nunca te va a pasar. Lo demás, llegue o no llegue, ya lo tienes dentro :)

BarbaKana dijo...

Yo viví en momentos de sintonia perfecta con otra persona,en que te lanza a esa altura donde hace falta oxigeno para sobrevivir..en dias en que cortarias un brazo sin pensar antes que llorara,te arrojarias aun tren por herirla.
No siempre fué la misma persona.No fueron ,casi nunca,más que momentos.
Yo presumo de ser una persona solitaria,de autobastecerme;de hecho es asi desde pequeño..inmigrar,internados...me hice distinto.Pero admito que necesito que lo mio rebote contra otra gente,que pasen cosas.No me disgusta la soledad..la soledad viajando es mejor que en compañia...la soledad en temas creativos,de decision de actitudes,filosoficas....no hay alter ego que no la cague,que apague y lastre lo esencial.
La independencia es un don que nos concedemos nosotros mismos,no los que nos rodean...y es de lo mas hermoso que alguien independiente quiera estar contigo, o tú con él..todos mis amigos "estabilizados" tienen el rictus de lo previsible grabado en la cara,su rostro no brilla claro,estan borrosos como personas...mas perdidos que cualquiera.
Mi vida es muy rutinaria,no lo dudes,incluso muy convencional...pocas cosas me distinguen de la masa...pero si hablamos en la parada del bus,me pides fuego en una acera,me traes un envio a casa...te juro que sabrás que soy distinto..a mi con eso me basta.Jamás te librarás de la duda,la confusión,del "podria ser de otra manera" eso nos mantiene vivos y alerta.
Por otro lado,si no te enrollas con alguien que te caliente los piés esa noche (y otras 200) es por que no quieres;por que a ese, uno que tu seguramente sabes ,no le dejas.