jueves, 5 de abril de 2012

Cuéntate y escucha

Y cómo vas a escribir en un blog lo que da de sí una conversación con ella. Son las seis y media de la tarde. San las nueve muy pronto, las nueve y cuarto. Y durante todo ese tiempo el techo estaba encima y la cama debajo. Hablamos. Hablamos. Nos abrimos, nos hacemos grandes, investigamos, crecemos, nos expandimos. La boca es el embudo por donde sale todo lo que eres. Los oídos absorben otro tanto. Conversar. Le digo, me dice, le digo otra cosa, me dice la de más allá. Luego son las diez y la cena se para trescientas veces en el tenedor antes de ir a la misma boca que sólo sabe hablar. Habrá tiempo de utilizarla como herramienta para el beso con otros, para chupar chupachups y para bostezar. Hoy, como tantas otras tardes-siglos de palabras, sirvió para sonreír sin que se le estirasen los labios. 

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