lunes, 5 de marzo de 2012

Las antípodas de la torre de babel

Hay quienes no entienden que una canción en otro idioma diferente al que empleo para escribir esto te llegue así como adentro. Hay quienes se empeñan en preguntar qué significa eso que te hace llorar y cuál es la frase que más te gusta del tema. Hay quienes pegan la letra en el traductor al uso (yo misma en alguna de mis vertientes) para ver qué se expresa en lo que oyes. 
Y bien, todo está bien. 
Pero luego está aquello que da igual en el idioma que esté escrito porque no se sabe cómo, una zona de ti, lo recibe de puertas abiertas. Abajo los traductores del mundo. Abajo la mente que quiere adueñarse de significados. Abajo la que se deja los restos por colocar, definir, encorsetar y extender la estantería donde todo, absolutamente todo, debe estar colocado en su sitio bajo un cartel que lo bien sitúe. 
Están los clasificadores, las carpetas con lengüetas de oficina, las bandejas para instancias, los cajones de cajoneras, las baldas de diferente color y hasta el verdulero de la cocina con nombres de fruta en el frente. 
Y Luego, gracias a dios, están los dardos y las dianas y el escaso aire que roza a los primeros. Cuando escuché por primera vez Thunder Road del Bruce, yo estudiaba francés en el instituto y aprendía a vocalizar un castellano que en Murcia siempre ha sido defectuoso. No sabía más idiomas. Sin embargo lloré aquella primera vez escuchando esa jodida canción. El idioma del p'adentro. Así he decidido llamarlo. Canción/emoción, fotografía/emoción, escultura/emoción... Es algo así como el silencio, que no tiene idioma y ya ves, todo el mundo lo entiende. Parecido. 


3 comentarios:

Maeve dijo...

Olas de patatas :)

byztorr dijo...

Esta entrada y la de arriba se podrian fusionar en una....cuantas veces en las infinitas noches de alcohol risas y musica en mi casa... Ha llegado un momento de la noche en la que he querido poner el Thunder Road y ver que todas las emociones que me produce a mi esa canción a la persona que la escuchaba conmigo le era indiferente... Para mi incomprensible... Pero es asi, no todos los dardos se clavan en todas las dianas.

Nebroa dijo...

Cierto, no todas las flechas van a parar a la misma yugular. Pensaba mucho en esto en los últimos días. El empeño de abrirle los ojos al otro, que vea lo mismo que ves tú. Uno puede mostrar, mostrar, poco más.
Me reía en el guasap con E hablando de la novia del teclista de Camela! jajaj... Ella se emocionará con eso, yo con Thunder Road. Y la Pietà va por lo mismo. E me decía que la Puetà es unánime, nadie puede decir que no es... que no es la hostia!! Y yo le decía que sí, que habrá quién prefiera un grafitti en la pared del carrefour de las afueras. Nos llegan cosas diferentes. A otros no les llega nada. No sé, quién soy yo para juzgar que haya mujeres que la compra de un rimmel les remueva las tripas? Pues eso.
No todos los dardos se clavan en todas las dianas.
Y aceptarlo es bueno. Creo que es bueno.

Pos mira, me gusta este comentario mío propio jajaj, lo mismo lo coloco como entrada y todo!