jueves, 1 de marzo de 2012

Ironía; ese tren llamado cabrón

Esa extraña y sutil coraza de titanio llamada ironía. 
La uso, la utilizo que viene a ser lo mismo pero demuestra un dominio bestial del idioma, a menudo. Me gusta, me encanta y hace que mi mente trabaje a una velocidad considerable entre la que me encuentro la mar de agustico. Pero que no quería yo hablar de mi extensa capacidad para ser mentalmente más rápida que la mayoría de la sociedad, lo que quería contar es qué se esconde detrás de la ironía cuyas balas van destinadas a la propia yugular. 
Ejemplo: Anoche pensaba en las etiquetas de mi blog. Sí, suelo pensar en este tipo de cosas que tanto tienen que ver con la evolución de mi persona personal, y recordé la que dice 'buceando en mis recuerdos'. 
Inmediatamente me reí yo sola del maravilloso término que hace dos años me inventé sin ayuda. Pensé en él y en venir aquí, hoy, no anoche mismo porque estaba muy cansada, a ridicularizar el asunto. Me iba a tratar de cursi, de cutre, de lamentablemente moñas. 
Como soy muy rápida, de ahí me fui a: qué hay de verdad escondidas tras las puñaladas que me lanzo continuamente?. No todas, porque todas no son, pero sé distinguirlas con facilidad aplastante, casi tan aplastante como la rapidez de mi mente. 
Uno se dice esas cosas crueles, como cuando me comparaba con Monserrat Caballé o King Africa (sin comentarios), como cuando digo que no tengo estudios, como cuando cuento que soy de aldea, como cuando comparo mi pelo con el de camilo sesto, como cuando tenía los brazos como Antonio Vega, como cuando... 
Uno se dice, A VECES, todas esas cosas para adelantarse al dolor. Un 'bueno, voy a decírmelo yo porque quizá si alguien lo percibe y lo expresa, si yo ya lo he asentado en mi mente, me sentiré menos sorprendida, dolida, dañada y agilipollada'. No sé si me explico del todo bien, la ironía es maravillosa, veo el sarcasmo como esa capacidad que pocos tienen ni conocen que abre la mente, que no tiene miedo a nada, que vapulea las normas y lo correcto y favorece la apertura de miras sin barreras. Peeero a veces, utilizamos la jodida ironía como síntoma de protección. Eh! no puedes dañarme, yo ya me las sé todas. Pero a veces, esas todas que te sabes bien, no por conocerlas dejan de doler. Cuando yo me parecía a Monserrat Caballé (exagerando o no), en realidad no me gustaba parecerme a ella, pero utilizaba la risa y el descojone para proteger y atiborrar una de mis partes débiles. O más frágiles, o menos estables y seguras. 
Y bien, que a dónde he llegado con toda este profunda reflexión? no sé, a las 15.38h, hora de tomarme un café. Y también al aireo de otra de mis conductas, porque yo no sé a vosotros pero a mí lo que se dice conocerme, me pone muchísimo. 

4 comentarios:

mi dijo...

Por qué no ha aparecido mi comentario? :S Hay alguien ahí?

PippiPat dijo...

Amo la ironía en todas sus versiones...pero también me encanta ver que eres tan genio como la Caballé, que te quedan los collares también como King Africa, que eres un poeta como el Vega y que en tu aldea....las flores son de un color especial!
Besicosss

AtaqueEscampe dijo...

eres "ironía", que aproveche ese café

Nebroa dijo...

mi! aquí no ha aparecido nada de nada! Creo que deberías bajar a Murcia esta misma tarde a contármelo :p

Pat!! jajaj Qué grande eres jodía, desirónicamente hablando!!

Ataques!! Entonces, según el título, soy una cabrona!?